El impacto de las tasas de interés altas

El rápido endurecimiento reciente de la política monetaria en las economías avanzadas, especialmente en EEUU y Europa central, en respuesta a la alta inflación, plantea desafíos importantes para las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Si bien una espiral inflacionaria es un escenario nada deseable, es probable que los aumentos de las tasas de interés sean particularmente dañinos cuando son impulsados por las percepciones del mercado de una política más agresiva de la Reserva Federal de EEUU (Fed). También son más perjudiciales en economías con vulnerabilidades preexistentes. Una nueva investigación del Banco Mundial aborda estos temas, analizando las razones de los aumentos recientes en las tasas de interés de EEUU, los efectos de estos aumentos en las condiciones financieras de las economías emergentes y en desarrollo y las fuentes de las diferencias en el riesgo entre estas economías.

ANÁLISIS.

El estudio del Banco Mundial identifica tres factores que impulsan los aumentos en las tasas de interés referenciales de la Fed. Primero, las expectativas de un aumento de la inflación, que alientan a los inversores a exigir tasas de interés más altas para compensar la erosión del valor de los pagos futuros en dólares; segundo, las evaluaciones de los inversionistas, en sentido de que la Fed está impulsando una política monetaria más agresiva, implica la perspectiva de tasas de interés más altas en el futuro que se traduce en tasas de interés actuales más altas; tercero, las mejores perspectivas para la actividad económica de los EEUU aumentan la demanda de financiamiento y, por lo tanto, elevan las tasas de interés que representan el costo de los préstamos.

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Foto. KINGADVISORS

El estudio del Banco Mundial atribuye la mayor parte del reciente aumento rápido y pronunciado de las tasas de interés de la Fed al segundo factor, las expectativas de los inversores. La reacción ante las presiones inflacionarias y las perspectivas de una recuperación de la economía estadounidense representaron alrededor del 20% cada uno.

IMPACTOS.

Hay una variedad de razones por las que las tasas de interés más altas de EEUU afectan negativamente a las economías de los mercados emergentes. Una forma es al hacer que los activos que se ofrecen en las economías de mercados emergentes sean menos atractivos, lo que conduce a menores flujos financieros hacia estos países. Esto aumenta el costo de los préstamos en los mercados emergentes, deprimiendo la demanda. La caída de los flujos de capital también ejerce presión sobre los tipos de cambio de los países para que pierdan valor frente al dólar. Esto eleva el costo de las importaciones cuyos precios están mayormente denominados en dólares (como es el caso de productos básicos como el petróleo, los alimentos y las materias primas, junto con muchos productos manufacturados) presionando al alza la inflación. Para contrarrestar estos efectos, los bancos centrales de los mercados emergentes pueden aumentar sus propias tasas de interés de política interna para seguir atrayendo financiamiento extranjero y contrarrestar la inflación, lo que deprime la demanda interna. Las tasas de interés más altas, junto con una depreciación frente al dólar, hacen que sea más costoso pagar los préstamos denominados en dólares.

Lo previsible es que los aumentos en las tasas de interés de EEUU, asociados con mayores expectativas de inflación o, especialmente, la percepción de que la Fed se ha desplazado hacia una política más agresiva, genere efectos de contagio más adversos en las economías emergentes y en desarrollo que cuando las tasas de interés más altas son el resultado de mejores perspectivas para la economía norteamericana.

La Fed de los EEUU en Washington, D.C.
La Fed de los EEUU en Washington, D.C. Foto. REUTERS

Utilizando datos históricos, el estudio del Banco Mundial estimó que, para la economía promedio de los mercados emergentes, la probabilidad de enfrentar una crisis financiera en un año determinado entre 1985 a 2018 era del 3,5%. La previsión casi se duplicó, subiendo a alrededor del 6,5%, cuando las tasas referenciales de la Fed subieron y esto se interpretó como un cambio hacia una política de más agresiva del banco central estadounidense. En contraste, en el pasado el impacto de un aumento en las tasas de interés debido a mejores perspectivas para la economía de EEUU no afectó materialmente la probabilidad de crisis monetarias en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

Es posible que algunos de los bancos centrales de las economías emergentes y en desarrollo deban endurecer sus propias políticas para moderar los riesgos de salidas de capital disruptivas, depreciación de la moneda y aumentos resultantes de la inflación, pero esto conlleva el potencial de generar una recesión. El estudio del Banco Mundial apunta a que una estrategia a más largo plazo para sobrellevar los efectos secundarios disruptivos es reducir las vulnerabilidades fundamentales, pero estos cambios pueden ser difíciles de implementar.

Vía: LA RAZÓN

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